4a. Si en es tus semblantes plateados.
4b. A las proposiciones y artículos que nos
propone la fe llama semblantes plateados.
4c. La fe es comparada a la plata en las
proposiciones que nos enseña.
4d. Las verdades y sustancia que en sí
contienen son comparadas al oro.
4e. Esa misma sustancia que ahora creemos
vestida y cubierta con plata de fe habemos de ver y gozar en la otra vida al
descubierto, desnudo el oro de la fe.
4f. De donde David hablando de ella dice:
4g. Salmo 67, 14: Si durmiéredes entre los
dos coros, las plumas de la paloma serán plateadas, y las postrimerías de su
espalda serán del color del oro.
4h. Salmo 67, 14: “Mientras reposabais en los
apriscos, las palomas batieron sus alas de plata, el oro destellaba en sus
plumas”.
4i. Si cerráremos los ojos del entendimiento
a las cosas de arriba y a las de abajo, a lo cual llama dormir en medio,
quedaremos en fe.
4j. La cual llama paloma, cuyas plumas, que
son las verdades que nos dice, serán plateadas.
4k. En esta vida la fe nos las propone
oscuras y encubiertas, que por eso las llama aquí tus semblantes plateados.
4l. A la postre[1]
de esta fe, que será cuando se acabe la fe por la clara visión de Dios, quedará
la sustancia de la fe desnuda del velo de esta plata, del color como el oro.
4m. La fe nos da y comunica al Dios mismo,
pero cubierto con plata de fe.
4n. No por eso nos le deja de dar en la
verdad.
4ñ. Así como el que da un vaso plateado y él
es de oro.
4o. No porque vaya cubierto con plata deja de
dar el vaso de oro.
4p. Cuando la esposa en los Cantares deseaba
esta posesión de Dios, prometiéndosela él cual en esta vida se puede, dijo que
le haría unos zarcillos[2]
de oro, pero esmaltados de plata.
4q. Cantar de los Cantares 1, 10-11: “¡Bellos
son tus flancos oscilantes, y bello tu cuello entre collares! Te haremos
collarines de oro con engastes[3]
de plata”.
4r. En lo cual le prometió de dársele en fe
encubierto.
4s. Dice ahora el alma a la fe:
4t. ¡Oh, si en esos tus semblantes plateados,
que son los artículos ya dichos; con que tienes cubierto el oro de los divinos
rayos, que son los ojos deseados, que añade luego diciendo: Formaste de repente
/ tus ojos deseados!
5a. Por ojos deseados entiende los rayos y
verdades divinas.
5b. Las cuales la fe nos las propone en sus
artículos cubiertas e informes[4].
5c. Es como si dijera: ¡Oh si estas verdades
que, informe y oscuramente me enseñas encubiertas en los artículos de fe,
acabases ya de dármelas clara y formadamente descubiertas en ellos, como lo
pide mi deseo!
5d. Llama aquí ojos a estas verdades por la
grande presencia que del Amado siente, que le parece la está ya siempre
mirando.
5e. Por lo cual dice: Que tengo en mis
entrañas dibujados.
6a. Que tengo en mis entrañas dibujados.
6b. Es a saber en su alma según el
entendimiento y la voluntad.
6c. Según el entendimiento, tiene estas
verdades infundidas por fe en su alma.
6d. Porque la noticia de ellas no es
perfecta, dice que están dibujados.
6e. Así como el dibujo no es perfecta pintura
así la noticia de la fe no es perfecto conocimiento.
6f. Las verdades que se infunden en el alma
por fe están como en dibujo, y cuando estén en clara visión, estarán en el alma
como perfecta y acabada pintura.
6g. Según aquello que dice el apóstol
diciendo: Cum autem venerit quod perfectum est, evacuabitur quod ex parte est.
6h. 1 Corintios 13, 10: Cuando viniere lo que
es perfecto, que es la clara visión, acabárase lo que es en parte, que es el
conocimiento de la fe.
6i. 1 Corintios 13, 10: “Mas, cuando venga lo
perfecto, lo imperfecto se acabará”.
7a. Sobre este dibujo de fe hay otro dibujo
de amor en el alma del amante, y es según la voluntad.
7b. En la cual de tal manera se dibuja la
figura del Amado y tan conjunta y vivamente se retrata, cuando hay unión de
amor, que es verdad decir que el Amado vive en el amante, y el amante en el Amado.
7c. Tal manera de semejanza hace el amor en
la transformación de los amados, que se puede decir que cada uno es el otro y
que entrambos son uno.
7d. La razón es porque en la unión y transformación
de amor el uno da posesión de sí al otro y cada uno se deja y trueca[5]
por el otro.
7e. Cada uno vive en el otro, y el uno es el
otro y entrambos son uno por transformación de amor.
7f. Esto es lo que quiso dar a entender san
Pablo cuando dijo: Vivo autem, iam non ego; vivit vero in me Christus.
7g. Gálatas 2, 20: Vivo yo, ya no yo, pero
vive en mí Cristo.
7h. En decir vivo yo, ya no yo, dio a
entender que aunque vivía él, no era vida suya, porque estaba transformado en
Cristo, que su vida más era divina que humana.
7i. Por eso dice que no vive él, sino Cristo
en él.
8a. Según esta semejanza y transformación
podemos decir que su vida y la vida de Cristo toda era una vida por unión de amor.
8b. Lo cual se hará perfectamente en el cielo
en divina vida en todos los que merecieren verse en Dios.
8c. Transformados en Dios, vivirán vida de
Dios y no vida suya, aunque si vida suya, porque la vida de Dios será vida
suya.
8d. Entonces dirán de veras: vivimos
nosotros, y no nosotros, porque vive Dios en nosotros.
8e. Lo cual en esta vida, aunque puede ser,
como lo era en san Pablo, no empero[6]
perfecta y acabadamente, aunque llegue el alma a tal transformación de amor que
sea en matrimonio espiritual.
8f. Es el más alto estado a que se puede
llegar en esta vida, porque todo se puede llamar dibujo de amor en comparación
a aquella perfecta figura de transformación en gloria.
8g. Cuando este dibujo de transformación en
esta vida se alcanza, es grande buena dicha.
8h. Porque con eso se contenta grandemente el
amado.
8i. Que por eso, deseando él que le pusiese
la esposa en su alma como dibujo le dijo en los Cantares:
8j. Cantar de los Cantares 8, 6: Ponme como
señal sobre tu corazón, como señal sobre tu brazo.
8k. El corazón significa aquí el alma, en que
en esta vida está Dios como señal[7]
de dibujo de fe.
8l. El brazo significa la voluntad fuerte, en
que está como señal de dibujo de amor.
9a. De tal manera anda el alma en este
tiempo, que, aunque en breves palabras, no quiero dejar de decir algo de ello,
aunque por palabras no se puede explicar.
9b. La sustancia corporal y espiritual parece
el alma se le seca en sed de esta fuente viva de Dios.
9c. Es una sed semejante a aquella que tenía
David cuando dijo:
9d. Salmo 41, 2-3: Como el ciervo desea la
fuente de las aguas, así mi alma desea a ti, Dios. Estuvo mi alma sedienta de
Dios, fuente viva; ¿cuándo vendré y pareceré[8]
delante la cara de Dios?
9e. Fatigada tanto esta sed, que no tendría
el alma en nada romper por medio de los filisteos, como hicieron los fuertes de
David, a llenar su vaso de agua en la cisterna de Belén, que era Cristo.
9f. 1 Crónicas 11, 18-19: “Los tres
irrumpieron en el campamento filisteo, sacaron agua del pozo que está junto a
la puerta de Belén y se la llevaron a David. Pero David no quiso beberla, sino
que la derramó como libación al Señor, diciendo: ¡Líbreme el Señor de hacerlo!
¿Voy a beber la sangre y la vida de estos hombres que la han traído arriesgando
sus vidas? Y no quiso beberla. Esto hicieron los tres héroes”.
9g. Todas las dificultades del mundo y furias
de los demonios y penas infernales no tendría en nada pasar por engolfarse[9]
en esta fuente abisal[10]
de amor.
9h. A este propósito se dijo en los Cantares:
9i. Cantar de los cantares 8, 6: Fuerte es la
dilección[11]
como la muerte, y dura es su porfía[12]
como el infierno.
9j. No se puede creer cuán vehemente sea la
codicia y pena que el alma siente cuando ve que se va llegando cerca de gustar
aquel bien y no se le dan.
9k. Cuanto más al ojo y a la puerta se ve lo
que se desea y se niega, tanto más pena y tormento causa.
9l. De donde a este propósito espiritual dice
Job:
9m. Job 3, 24: Antes que coma, suspiro; y
como las avenidas de las aguas es rugido y bramido de mi alma.
9n. Por la codicia de la comida, entendiendo
allí a Dios por la comida, porque conforme a la codicia del manjar y
conocimiento de él es la pena por él.
[1]
A la postre: 1. A lo último, al fin. www.rae.es
[2]
Zarcillo: 1. Pendiente, arete.
[3]
Engaste: 2. Cerco o guarnición de metal que abraza y asegura lo que se engasta.
[4]
Informe (2): 1. Que no la forma, figura y perfección que le corresponde.
[5]
Trocar: 2. Cambiar (// mudar).
[6]
Empero: 1. Sin embargo.
[7]
Señal: 17. Insignia (// bandera). 18. Sello o escudo de armas.
[8]
Parecer: 2. Dicho de una cosa: Aparecer o dejarse ver.
[9]
Engolfar: 3. Meterse mucho en un negocio. Dejarse llevar o arrebatar de un
pensamiento o afecto.
[10]
Abisal: 1. Abismal (// perteneciente al abismo).
[11]
Dilección: 1. Voluntad honesta, amor reflexivo.
[12]
Porfiar: 1. Discutir obstinadamente y con tenacidad.

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