3a. ¡Oh cristalina fuente!
3b. Llama cristalina a la fe por dos cosas:
3c. La primera porque es de Cristo su esposo.
3d. La segunda porque tiene las propiedades
del cristal en ser pura y en las
verdades, y fuerte y clara, limpia de errores y formas naturales.
3e. Llámala fuente, porque de ella le manan
el alma las aguas de todos los bienes espirituales.
3f. Cristo nuestro Señor, hablando con la
samaritana, llamó fuente a la fe, diciendo que en los que creyesen en él se
haría una fuente cuya agua saltaría hasta la vida eterna.
3g. Juan 4, 14: “Pero el que beba del agua
que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá
dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.
3h. Y esta agua era el espíritu que habían de
recibir en su fe los creyentes.
3i. Jn 7, 39: “Dijo esto refiriéndose al
Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado
el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado”.

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