5a. Ni cogeré las flores.
5b.
Para buscar a Dios se requiere un corazón desnudo y fuerte, libre de todos los
males y bienes que puramente no son Dios.
5c.
Dice en el presente verso y los siguientes el alma, la libertad y fortaleza que
ha de tener para buscarle.
5d. En
este dice que no cogerá las flores que encontrarle en este camino.
5e. Todos
los gustos y contentamientos y deleites que se le pueden ofrecer en esta vida,
que le podrían impedir el camino si cogerlos y admitirlos quisiese.
5f. Son
de tres maneras: temporales, sensuales y espirituales.
5g. Porque
los unos y los otros ocupan el corazón y le son impedimentos para la desnudez
espiritual, cual se requiere para el derecho camino de Cristo, si reparase o
hiciese asiento en ellos.
5h. Para
buscarle no cogerá todas estas dichas cosas.
5i. Es
como si dijera: ni pondré mi corazón en las riquezas y bienes que ofrece el
mundo.
5j. Ni
admitiré los contentamientos y deleites de mi carne.
5k. Ni
repararé en los gustos y consuelos de mi espíritu.
5l. De
suerte que me detenga en buscar a mis amores por los montes y riberas de las
virtudes y trabajos.
5m.
Esto dice por tomar el consejo que da el profeta David a los que van por este camino:
Divitiae si affluant, nolite cor apponere.
5n.
Salmo 61, 11: Si te ofrecieren abundantes riquezas, no queráis aplicar a ellas
el corazón.
5ñ.
Entiende así de los gustos sensuales como de los más bienes temporales y
consuelos espirituales.
5o. No
solo los bienes temporales y deleites corporales impiden y contradicen el
camino de Dios.
5p. También
los consuelos y deleites espirituales si se tienen con propiedad o se buscan
impiden el camino de la cruz del Esposo Cristo.
5q. El
que ha de ir adelante, conviene que no se ande a coger esas flores, y no solo
eso, sino que también tenga ánimo y fortaleza para decir.
5r. Ni
temeré las fieras, / y pasaré los fuertes y fronteras.

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