lunes, 15 de febrero de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 13. El amor natural y sobrenatural es pasión, oscuridad, deseo, ausencia y encuentro, locuras de la persona enamroada.


 Capítulo 13. De otros sabrosos efectos que obra en el alma esta oscura noche de contemplación.

1a. Algunas veces en medio de estas oscuridades es ilustrada el alma y luce la luz en las tinieblas.

1b. Juan 1, 5: “Y la luz brilla en las tinieblas”.

1c. Derivándose esta inteligencia mística al entendimiento.

1d. Quedándose seca la voluntad, sin unión actual de amor, con una serenidad y sencillez tan delgada y deleitable al sentido del alma, que no se le puede poner nombre.

1e. Unas veces en una manera de sentir de Dios, otras en otra.

2a. También hiere juntamente en la voluntad y prende el amor subida, tierna y fuertemente.

2b. Se unen estas dos potencias, entendimiento y voluntad, cuando se va más purgando el entendimiento, tanto más perfecta y calificadamente[1] cuando ellas se van.

2c. Más común es sentir la voluntad el toque de la inflamación que el entendimiento el de la inteligencia.

3a. ¿Por qué, pues estas potencias se van purgando a la par?

3b. Aquí no hiere derechamente este amor pasivo en la voluntad, porque la voluntad es libre, y esta inflamación de amor más es pasión de amor que acto libre de la voluntad.

3c. Hiere en la sustancia del alma este calor de amor, y así mueve las afecciones pasivamente.

3d. Esta antes se llama pasión de amor que acto libre de voluntad, en cuanto es libre.

3c. Estas pasiones y afecciones se reducen[2] a la voluntad, por eso se dice que, si el alma está apasionada con alguna afección, lo está la voluntad.

3d. De esta manera se cautiva la voluntad y pierde su libertad.

3e. De manera que la lleva tras sí el ímpetu y fuerza de la pasión.

3f. Esta inflamación de amor es en la voluntad, esto es, inflama el apetito de la voluntad.

3g. Antes se llama pasión de amor que obra libre de la voluntad.

3h. Porque la pasión receptiva del entendimiento solo puede recibir la inteligencia desnuda y pasivamente, y esto no puede sin estar purgado, por eso siente el alma menos veces el toque de inteligencia que el de la pasión de amor.

3i. Para esto no es menester que la voluntad esté tan purgada acerca de las pasiones.

3j. Las pasiones la ayudan asentir amor apasionado.

4a. Esta inflamación y sed de amor, por ser ya aquí del espíritu, es diferentísima de la otra noche que dijimos en la noche del sentido.

4b. La raíz y el vivo de la sed de amor siéntese en el espíritu, sintiendo y entendiendo de tal manera lo que siente y la falta que le hace lo que desea, que todo el penar del sentido no le tiene en nada.

5a. Cuando se comienza eta noche espiritual no se siente esta inflamación de amor.

5b. En lugar de esto da Dios al alma un amor estimativo[3] tan grande de Dios que todo lo más que padece y siente en los trabajos de esta noche es ansia de pensar si tiene perdido a Dios y pensar si está dejada de él.

5c. Siempre podremos decir que desde el principio de esta noche va el alma tocada con ansias de amor, ahora de estimación[4], ahora también de inflamación.

5d. La mayor pasión que siente en estos trabajos es este recelo.

5e. Si entonces se pudiese certificar que no está todo perdido y acabado y que Dios no está enojado no se le daría nada de todas aquellas penas, antes se holgaría[5] sabiendo que de ello sirve a Dios.

5f. Es tan grande el amor de estimación que tiene a Dios, aunque a oscuras sin sentirlo ella, que no solo eso, sino que se holgaría de morir muchas veces por satisfacerle.

5g. Cuando ya la llama ha inflamado el alma tal fuerza y brío suele cobrar y ansia con Dios que sin mirar en cosa alguna, sin tener respeto a nada, en la fuerza y embriaguez del amor y deseo haría cosas extrañas e inusitadas por cualquier modo y manera que se le ofrece por poder encontrar con el que ama su alma.

6a. Esta es la causa por qué María Magdalena, con ser tan estimada en sí como antes era, no le hizo al caso la turba de hombres principales y no principales del convite, ni el mirar que no venía bien ni lo parecía ir a llorar y derramar lágrimas entre los convidados.

6b. Lucas 7, 37-38: “En esto entró una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose tras junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume”.

6c. A trueque[6] de, sin dilatar una hora esperando otro tiempo y sazón, poder llegar ante aquel de quien estaba ya su alma herida e inflamada.

6d. Esta es la embriaguez y osadía de amor, que, con saber que su amado estaba encerrado en el sepulcro con una gran piedra sellada y cercado de soldados, que por que le hurtase sus discípulos que le guardaban (Mt 27, 60-66) no le dio lugar para que alguna de estas cosas se pusiese delante, para que dejara de ir antes del día con los ungüentos para ungirle (Jn 20,1).

6e. Mateo 27, 60-66: “Lo puso en su sepulcro nuevo que había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente pasado el día de la preparación, acudieron en grupo los sumo sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron: “Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: “A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos se lleven el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera. Pilato contestó: “Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis”. Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia”.

6f. Juan 20,1: “El primer día de la semana María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro”.

7a. Esta embriaguez y ansia de amor la hizo preguntar al que, creyendo que era el hortelano, si le estaba hurtando del sepulcro, que le dijese, si le había él tomado, dónde le había puesto, para que ella le tomase; no mirando que aquella pregunta era libre juicio y razón, era disparate, pues está claro que si el otro lo había hurtado, no se le había de decir, ni menos se lo había dejar tomar.

7b. Juan 20, 15: Jesús le dice: “Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?”. Ella, tomándolo por el hortelano le contesta: “Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”.

7c. Esto tiene la fuerza y vehemencia de amor, que todo le parece posible y todos le parece que andan en lo mismo que anda él; porque no cree que hay otra cosa en que nadie se debe emplear, ni buscar sino a quien ella busca y a quien ella ama, pareciéndole que no hay otra cosa que querer ni en qué se emplear sino aquello, y que también todos andan en aquello.

7d. Por eso cuando la esposa salió a buscar a su amado por las plazas y arrabales, creyendo que los demás andaban en lo mismo, le dijo que, si lo hallasen ellos, le hablasen, diciendo de ella que penaba de su amor.

7e. Cantar de los Cantares 5, 8: “Os conjuro muchachas de Jerusalén si encontráis a mi amado ¿qué habéis de decirle? Que he sido herida de su amor.

7f. Tal era la fuerza del amor de esta María, que le pareció que, si el hortelano le diera dónde le había escondido, fuera ella y lo tomara, aunque más le fuera defendido.

8a. A este talle son las ansias de amor que va sintiendo esta alma, cuando ya va aprovechada en esta espiritual purgación.

8b. De noche se levanta, esto es, en estas tinieblas purgativas; y con las ansias y fuerzas que la leona u osa va a buscar sus cachorros cuando se los han quitado y no los halla.

8c. 2 Samuel 17, 8: “Y continuó: Tú sabes que tu padre y sus hombres son aguerridos y estarán furiosos como una osa en el campo privada de sus crías. Tu padre es un hombre de guerra y no pasará la noche con el pueblo”.

8d. Oseas 13, 8: “Los atacaré como una osa privada de sus crías, desgarraré las membranas de su corazón, los devoraré allí mismo como una leona, una bestia salvaje que los despedaza”.

8e. Anda eta herida alma a buscar a Dios.

8f. Como está en tinieblas siéntese sin él, estando muriendo de amor por él.

8g. Este es el amor impaciente que no puede durar mucho el sujeto sin recibir o morir, según tenía Raquel a los hijos cuando dijo a Jacob:

8h. Génesis 30, 1: Dame hijos; si no, moriré.

9a. Es aquí de ver cómo el alma sintiéndose tan miserable y tan indigna de Dios tenga tan osada y atrevida fuerza para ir a juntarse con Dios.

9b. La causa es, como ya el amor le va dando fuerza con que le ame de veras, y la propiedad del amor sea quererse unir y juntar e igualar y asimilar a la cosa amada, para perfeccionarse en el bien de amor.

9c. No estando esta alma perfeccionada en amor, por no haber llegado a la unión, el hambre y sed que tiene de lo que falta y las fuerzas que ya el amor ha puesto en la voluntad le haga ser osada y atrevida según la voluntad inflamada.

9d. Aunque según el entendimiento, por estar a oscuras y no ilustrado[7], se siente indigno y se conoce miserable.

10a. La causa por qué esta luz divina es, siempre luz para el alma, no la da, luego que embiste ella, antes le causa tinieblas y trabajos:

10b. Que las tinieblas y los demás males que el alma siente cuando eta divina luz embiste, no son tinieblas ni males de la luz, sino de la misma alma, y la luz le alumbra para que lo vea.

10c. Le da luz esta divina luz; pero con ella no puede ver el alma primero sino lo que tiene más cerca de sí o en sí, que son sus tinieblas o miserias, las cuales ve ya por la misericordia de Dios.

10d. Antes no la veía, porque no daba en ella esta luz sobrenatural.

10e. Esta es la causa por al que al principio no siente sino tinieblas y males.

10f. Después de purgada con el conocimiento y sentimiento de ellos tendrá ojos para que esta luz la muestro los bienes de la luz divina.

11a. Por lo dicho queda entendido cómo Dios hace merced aquí al alma de limpiarla y curarla con eta fuerte lejía y amarga purga, según la parte sensitiva y la espiritual, de todas las afecciones y hábitos imperfectos, oscureciéndole las potencias interiores y vaciándolas acerca de todo esto.

11b. Lo cual nunca el alma por sí misma pudiera conseguir.

11c. Haciéndola Dios desfallecer en esta manera a todo lo que no es Dios naturalmente, para irla vistiendo de nuevo, desnuda y desollada[8] ya ella de su antiguo pellejo.

11d. Y así, se le renueva, como al águila, su juventud.

11e. Salmo 102, 5: “El sacia de bienes tus días, y como un águila se renueva tu juventud”.

11f. Quedando vestida del nuevo hombre que es criado, como dice el apóstol, según Dios.

11g. Efesios 4, 24: “Despojaos del hombre viejo y de su anterior modo de vida, corrompido por sus apetencias seductoras”.

11h. Lo cual no es otra cosa sino alumbrarle el entendimiento con la lumbre sobrenatural.

11i. De manera que de entendimiento humano se haga divino unido con el divino.

11j. Informarle[9] la voluntad de amor divino, de manera que ya no sea voluntad menos que divina, no amando menos que divinamente, hecha y unida en Dios con la divina voluntad y amor.

11k. Y la memoria, ni más ni menos; y también las afecciones y apetitos mundanos y vueltos según Dios divinamente.

11l. Esta alma será ya alma del cielo, celestial, y más divina que humana.

11m. Todo lo cual va Dios haciendo y obrando en ella por medio de esta noche, ilustrándola e inflamándola divinamente con ansias de solo Dios y no de otra cosa alguna.

11n. Por lo cual, muy justa y razonablemente añade luego: ¡Oh dichosa ventura!



[1] Calificar: ennoblecer, ilustrar, acreditar. www.rae.es

[2] Reducir: sujetar a la obediencia a quienes se habían separado de ella.

[3] Amor estimativo: junto con todas las manifestaciones del deseo tiene su origen en Dios y es de índole sobrenatural. Kiwka, Miroslaw. Hombre y amor en san Juan de la Cruz. Extracto de la Tesis Doctoral presentada en la Facultad Eclesiástica de Filosofía de la Universidad de Navarra. Nota 17. Pamplona. 1995. Pg. 347.

[4] Estimación: instinto de los animales.

[5] Holgar: recibir o sentir alegría.

[6] A trueque: cambiar una cosa por otra.

[7] Ilustrar: dicho de Dios, alumbrar interiormente a las criaturas con luz sobrenatural.

[8] Desollar: quitar la piel del cuerpo o de alguno de sus miembros.

[9] Informar: dar forma sustancial a algo. Forma: en la filosofía escolástica, principio activo que con la materia prima constituye la esencia de los cuerpos; en filosofía, principio activo que con la materia prima constituye la esencia de los cuerpos. Sustancia: realidad que existe por sí misma y es soporte de sus cualidades y accidentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Llama de amor viva. Canción 2. 10-12. Abandonada el alma en un mar de amor.

  10a. En este íntimo punto de la herida, que parece quedar en la mitad del corazón del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite...