jueves, 15 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 5. Apartando el recuerdo, particularmente de lo que nos entristeze, alcanzamos la paz interior, la rectitud moral y la unión con Dios.

 

Capítulo 5. Del tercer daño que le sigue al alma por vía de las noticias distintas naturales de la memoria.

1a. El daño tercero es privativo, porque la pueden impedir el bien moral y privar del espiritual.

1b. El bien moral consiste en la rienda de las pasiones y freno de los apetitos desordenados; de lo cual se sigue en el alma tranquilidad, paz, sosiego y virtudes morales, que es el bien moral.

1c. Esta rienda y freno no la puede tener el alma no olvidando y apartando cosas de sí, de donde le nacen las aflicciones.

1d. Nunca le nacen al alma turbaciones si no es de las aprehensiones de la memoria.

1e. Olvidadas todas las cosas, no hay cosa que perturbe la paz ni que muevan los apetitos.

1f. Lo que el ojo no ve, el corazón no desea.

2a. Cada vez que el alma se pone a pensar alguna cosa, queda movida y alterada, o en poco o en mucho, acerca de aquella cosa.

2b. Si pesada y molesta, saca tristeza u odio, etc.

2c. Si agradable, saca apetito y gozo, etc.

2d. Por fuerza ha de salir después de turbación en la mudanza de aquella aprehensión; y así, ahora tiene gozos, ahora tristezas, ahora odio, ahora amor, y no puede perseverar siempre de una manera, que es el efecto de la tranquilidad moral, sino es cuando procura olvidar todas las cosas.

2e. Las noticias impiden mucho en el alma el bien de las virtudes morales.

3a. El alma alterada que no tiene fundamento de bien moral, no es capaz, en cuanto tal, del espiritual.

3b. El cual no se imprime sino en el alma moderada y puesta en paz.

3c. Si el alma hace caso de las aprehensiones de la memoria no es posible que esté libre para lo incomprehensible, que es Dios.

3d. Para que el alma vaya a Dios antes ha de ir no comprendiendo que comprendiendo.

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