6. El efecto que hacen en el alma estas visiones es quietud, iluminación y alegría a manera de gloria, suavidad, limpieza y amor, humildad e inclinación o elevación del espíritu de Dios.
7a.
Puede también el demonio causar estas visiones en el alma mediante alguna lumbre
natural, en que por sugestión espiritual aclara al espíritu las cosas, ahora
sean presentes, ahora ausentes.
7b.
Mateo 4, 8: Le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos.
7c.
Dicen algunos doctores que lo hizo por sugestión espiritual, porque con los
ojos corporales no era posible ver tanto.
7d. De
estas visiones que causa el demonio a las que son de parte de Dios hay mucha
diferencia.
7e.
Hacen sequedad de espíritu acerca del trato con Dios e inclinación a estimarse.
7d. En
ninguna manera causan blandura de humildad y amor de Dios.
7e. Ni
duran, antes se raen [desgastan, rae.es] luego en el alma, salvo si el alma las
estima mucho, que, entonces, la propia estimación hace que se acuerde de ellas
naturalmente, mas es muy secamente y sin hacer aquel efecto de amor y humildad
que las buenas causan cuando se acuerdan de ellas.
8a.
Estas visiones, por cuanto son de criaturas, no pueden servir al entendimiento
de medio próximo para la unión de Dios.
8b. Conviene
al alma haberse puramente negativa en ellas, como en las demás que habemos
dicho, para ir adelante por el medio próximo que es la fe.
8c. No
ha de hacer archivo ni tesoro el alma, ni ha de querer arrimarse a ellas,
porque sería estarse con aquellas formas, imágenes y personajes, que acerca del
interior reciben, embarazada, y no iría por negación de todas las cosas a Dios.
8d.
Aunque es verdad que la memoria de ellas incita al alma a algún amor de Dios y
contemplación, pero mucho más incita y levanta la pura fe y desnudez a oscuras
de todo esto.
8e. Acaecerá
que ande el alma inflamada con ansias de amor de Dios muy puro, sin saber de
dónde le vienen ni qué fundamento tiene.
8f. Así
como la fe se arraigó e infundió más en el alma mediante aquel vacío y tiniebla
y desnudez de todas las cosas o pobreza espiritual también juntamente se
arraiga e infunde más en el alma la caridad de Dios.
8g.
Cuanto más el alma se quiere oscurecer y aniquilar acerca de todas las ocas exteriores
e interiores que puede recibir, tanto más se infunde de fe, y por consiguiente,
de amor y esperanza en ella.
8h.
Estas tres virtudes teologales andan en uno.
9a. Este
amor algunas veces no lo comprende la persona ni lo siente, porque no tiene este
amor su asiento en el sentido con ternura, sino en el alma con fortaleza y más
ánimo y osadía de antes.
9b.
Para llegar a aquel amor, alegría y gozo que le hacen y causan las tales visiones
al alma, conviene que tenga fortaleza y mortificación y amor para querer
quedarse en vacío y a oscuras de todo ello, y fundar aquel amor y gozo en lo
que no ve ni siente ni puede ver ni sentir en esta vida, que es Dios.
9c.
Dios es incomprensible y sobre todo.
9d. Nos
conviene ir a él por negación de todo.
9e. Por
cuanto pone obstáculo a la desnudez espiritual y pobreza de espíritu, y vacío
en fe, que es lo que se requiere para la unión del alma en Dios.
10. Y,
porque acerca de estas visiones sirve también la misma doctrina que en capítulo
19 y 20.

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