viernes, 18 de septiembre de 2020

2 Subida del Monte Carmelo. Capítulo 24. 6 - y 10. Vacío y oscuridad el camino para llegar a Dios y así amar como Cristo a los demás.

 


6. El efecto que hacen en el alma estas visiones es quietud, iluminación y alegría a manera de gloria, suavidad, limpieza y amor, humildad e inclinación o elevación del espíritu de Dios.

7a. Puede también el demonio causar estas visiones en el alma mediante alguna lumbre natural, en que por sugestión espiritual aclara al espíritu las cosas, ahora sean presentes, ahora ausentes.

7b. Mateo 4, 8: Le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos.

7c. Dicen algunos doctores que lo hizo por sugestión espiritual, porque con los ojos corporales no era posible ver tanto.

7d. De estas visiones que causa el demonio a las que son de parte de Dios hay mucha diferencia.

7e. Hacen sequedad de espíritu acerca del trato con Dios e inclinación a estimarse.

7d. En ninguna manera causan blandura de humildad y amor de Dios.

7e. Ni duran, antes se raen [desgastan, rae.es] luego en el alma, salvo si el alma las estima mucho, que, entonces, la propia estimación hace que se acuerde de ellas naturalmente, mas es muy secamente y sin hacer aquel efecto de amor y humildad que las buenas causan cuando se acuerdan de ellas.

8a. Estas visiones, por cuanto son de criaturas, no pueden servir al entendimiento de medio próximo para la unión de Dios.

8b. Conviene al alma haberse puramente negativa en ellas, como en las demás que habemos dicho, para ir adelante por el medio próximo que es la fe.

8c. No ha de hacer archivo ni tesoro el alma, ni ha de querer arrimarse a ellas, porque sería estarse con aquellas formas, imágenes y personajes, que acerca del interior reciben, embarazada, y no iría por negación de todas las cosas a Dios.

8d. Aunque es verdad que la memoria de ellas incita al alma a algún amor de Dios y contemplación, pero mucho más incita y levanta la pura fe y desnudez a oscuras de todo esto.

8e. Acaecerá que ande el alma inflamada con ansias de amor de Dios muy puro, sin saber de dónde le vienen ni qué fundamento tiene.

8f. Así como la fe se arraigó e infundió más en el alma mediante aquel vacío y tiniebla y desnudez de todas las cosas o pobreza espiritual también juntamente se arraiga e infunde más en el alma la caridad de Dios.

8g. Cuanto más el alma se quiere oscurecer y aniquilar acerca de todas las ocas exteriores e interiores que puede recibir, tanto más se infunde de fe, y por consiguiente, de amor y esperanza en ella.

8h. Estas tres virtudes teologales andan en uno.

9a. Este amor algunas veces no lo comprende la persona ni lo siente, porque no tiene este amor su asiento en el sentido con ternura, sino en el alma con fortaleza y más ánimo y osadía de antes.

9b. Para llegar a aquel amor, alegría y gozo que le hacen y causan las tales visiones al alma, conviene que tenga fortaleza y mortificación y amor para querer quedarse en vacío y a oscuras de todo ello, y fundar aquel amor y gozo en lo que no ve ni siente ni puede ver ni sentir en esta vida, que es Dios.

9c. Dios es incomprensible y sobre todo.

9d. Nos conviene ir a él por negación de todo.

9e. Por cuanto pone obstáculo a la desnudez espiritual y pobreza de espíritu, y vacío en fe, que es lo que se requiere para la unión del alma en Dios.

10. Y, porque acerca de estas visiones sirve también la misma doctrina que en capítulo 19 y 20.

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