Capítulo 24. En que trata de dos maneras que hay de visiones espirituales por vía sobrenatural.
1a. Dos
maneras de visiones pueden caer en el entendimiento: unas son de sustancias
corpóreas, otras, de sustancias separadas o incorpóreas.
1b. Las
corpóreas son las cosas materiales que hay en el cielo y en la tierra, las
cuales puede ver el alma aun estando en el cuerpo, mediante cierta lumbre sobrenatural
derivada de Dios.
1c.
Apocalipsis 21: donde san Juan cuenta la descripción y excelencia de la
celestial Jerusalén, que vio en el cielo.
1d. San
Benito en una visión espiritual vio todo el mundo. La cual visión dice santo
Tomás en el primero de sus Quodlibetos que fue en la lumbre derivada de
arriba.
2a. Las
otras visiones que son de sustancias incorpórea, no se pueden ver mediante esta
lumbre derivada de aquí decimos, sino con otra lumbre más alta que se llama de
gloria.
2b. Visiones
de sustancias incorpóreas: ángeles y almas.
2c. No
son de esta vida ni se pueden ver en cuerpo mortal; porque, si Dios las
quisiere comunicar al alma esencialmente, como ellas son, luego saldrían de
carnes y se desataría de la vida mortal.
2d. Éxodo
33, 20: No me verá hombre que pueda quedar con vida [Dios a Moisés].
2e.
Éxodo 20, 19: No se nos comunique Dios manifiestamente, porque no muramos [el
pueblo de Israel].
2f.
Jueces 13, 22;: Moriremos, porque habemos visto al Señor [Manué, padre de Sansón].
3a.
Estas visiones no son de esta vida, si no fuese alguna vez por vía de paso, y
esto, dispensando Dios o salvando la conducta y vida natural.
3b. 2
Corintios 12, 2: “Yo se de un hombre en Cristo que hace catorce años – si en el
cuerpo o fuera del cuerpo, no lo se; Dios lo sabe – fue arrebatado hasta el
tercer cielo.
3c. Las
vio san Pablo las sustancias separadas en el tercer cielo, esto es, que fue
arrebatado a ellas, y las vio dice que no sabe si en el cuerpo o fuera del
cuerpo.
3d. Éxodo
33, 22: “Cuando pase mi gloria, te meteré en una hendidura de la roca y te
cubriré con mi mano hasta que haya pasado” [Dios a Moisés].
3e. 1
Reyes 19, 12-13: «“Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el
Señor. Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió
su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva. Le
llegó una voz que le dijo: ¿Qué haces aquí Elías?”».
3f. Aunque
por vía de paso, rarísimas veces y casi nunca y a muy pocos, porque lo hace
Dios en aquellos que son muy fuertes del espíritu de la Iglesia y ley de Dios,
como fueron los tres arriba nombrados.
4a.
Aunque estas visiones de sustancias espirituales no se pueden claramente ver en
esta vida con el entendimiento, puédense, empero, sentir en la sustancia del
alma con suavísimos toques y juntas, lo cual pertenece a los sentimientos
espirituales.
4b.
Porque a estos se endereza y encamina nuestra pluma, que es la divina unión del
alma con la sustancia divina.
4c. En
alguna manera, esta noticia oscura amorosa, que es la fe, sirve en esta vida
para la divina unión, como la lumbre de gloria sirve en la otra de medio para
la clara visión de Dios.
5a.
Tratemos ahora de las visiones corpóreas sustanciales que espiritualmente se reciben
en el alma, las cuales son a modo de las visiones corporales.
5b. Así
como ven los ojos las cosas corporales mediante la luz natural, así el alma con
el entendimiento, mediante la lumbre derivada sobrenaturalmente, ve interiormente
esas mismas cosas naturales y otras y otras, sino que hay diferencia en el modo
y en la manera.
5c.
Cuando Dios quiere hacer esa merced al alma ve las cosas que Dios quiere.
5d. Es
como si se le abriese una clarísima puerta y por ella viese una luz a manera de
un relámpago, cuando en una noche oscura, súbitamente esclarece las cosas y las
hace ver clara y distintamente, y luego las deja a oscuras, aunque las formas y
figuras de ellas se quedan en la fantasía.
5e. Es
de manera que ya aquellas formas de las cosas que vio, nunca jamás se le quitan
del todo del alma, aunque por tiempo se van haciendo algo remotas.

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