11a. El
maestro espiritual ha de procurar que el espíritu de su discípulo no se abrevie
en querer hacer caso de todas las aprehensiones sobrenaturales, sino,
apartándole de todas visiones y locuciones, impóngale en que sepa estar en libertad
y tiniebla de fe, en que se recibe la libertad de espíritu y abundancia, y la
sabiduría e inteligencia propia de los dichos de Dios.
11b. Es
imposible que el hombre, si no es espiritual pueda juzgar de las cosas de Dios
ni entender razonablemente.
11c. 1
Corintios 2, 14-15: El hombre animal no percibe las cosas que son del espíritu
de Dios, porque son locura para él, y no puede entenderlas porque son ellas
espirituales; pero el espiritual todas las cosas juzga.
11d. Es
temeridad atreverse a tratar con Dios y dar licencia para ello por vía de
aprehensión sobrenatural del sentido.
12a.
Demos caso que está un santo muy afligido porque le persiguen sus enemigos, y
que le responde Dios, diciendo: “Yo te libraré de todos tus enemigos”. Esta
profecía puede ser verdaderísima y, con todo eso, venir a prevalecer sus
enemigos y morir a sus manos.
12b. El
que entendiera temporalmente quedará engañado, porque Dios pudo hablar de la
verdadera y principal libertad y victoria, que es la salvación donde el alma
está libre y victoriosa de todos sus enemigos.
12c.
Salmo 2, 9: Regirás todas las gentes con vara de hierro, y desmenuzarlas has
como a un vaso de barro.
12d. En
la cual habla Dios según el principal y perfecto señorío, que es el eterno, el
cual se cumplió; y no según el menos principal, que era el temporal, el cual en
Cristo no se cumplió en toda su vida temporal.
13a.
Está un alma con grandes deseos de ser mártir. Acaecerá que Dios le responda
diciendo: “Tú serás mártir”, y le dé interiormente gran consuelo y confianza de
que lo ha de ser. Y, con todo, acaecerá que no muera mártir, y será la promesa
verdadera.
13b.
Pues, ¿cómo no se cumplió así? Porque se cumplirá y se podrá cumplir porque el
deseo formal del alma era, no aquella manera de muerte, sino hacer a Dios aquel
servicio de mártir y ejercitar el amor por él como mártir.
13c. Aquella manera de morir, por sí no vale nada
sin este amor, el cual amor y ejercicio y premio de mártir le da por otros
medios muy perfectamente.
13d.
Queda el alma muy satisfecha en que le dio lo que ella deseaba.
13e.
Salmo 9, 17: El Señor cumplió a los pobres su deseo.
13f.
Proverbios 10, 24: A los justos dárseles ha su deseo.
13g.
Muchos santos desearon muchas cosas de Dios en particular por Dios y no se les
cumplió en esta vida su deseo, es de fe que, se les cumplió en la otra
perfectísimamente.
13h. Lo
cual, siendo así verdad, también lo sería prometérsele Dios en esta vida,
diciéndoles: “Vuestro deseo se cumplirá”; y no ser en la manera que ellos
pensaban.
14. Es
lo más acertado y seguro hacer que las almas huyan con prudencia de las tales
cosas sobrenaturales, acostumbrándolas, como habemos dicho, a la pureza de
espíritu en fe oscura, que es el modelo de la unión.

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