martes, 2 de junio de 2020

Subida al monte Carmelo I. Capítulo 15. Paz, sosiego, amar porque se es Amado.


Capítulo 15. En el cual se declara los demás versos de la dicha canción.
¡Oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
1a. Toma por metáfora el mísero estado de cautiverio, del cual el que se libra tiene por dichosa ventura.
1b. El alma, después del primer pecado original, está como cautiva en este cuerpo mortal, sujeta a las pasiones y apegos naturales.
1c. Tiene ella por dichosa ventura haber salido sin ser notada [percibir una sensación o darse cuenta de ella, rae.es], esto es, sin ser de ninguno de ellos impedida ni comprehendida [abrazar, ceñir o rodear por todas partes algo, rae.es].
2. Para esto le aprovechó salir en la noche oscura, que es la privación de todos los gustos y mortificación de todos los apetitos.
2b. Estando ya su casa sosegada, conviene a saber, la casa de todos los apetitos, ya sosegada por el vencimiento y adormecimiento de todos ellos.
2c. Hasta que los apetitos se adormezcan no sale el alma a la verdadera libertad, a gozar de la unión con el amado.
Fin del libro primero.

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