¡Oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
1a. Toma
por metáfora el mísero estado de cautiverio, del cual el que se libra tiene por
dichosa ventura.
1b. El
alma, después del primer pecado original, está como cautiva en este cuerpo
mortal, sujeta a las pasiones y apegos naturales.
1c.
Tiene ella por dichosa ventura haber salido sin ser notada [percibir una
sensación o darse cuenta de ella, rae.es], esto es, sin ser de ninguno de ellos
impedida ni comprehendida [abrazar, ceñir o rodear por todas partes algo,
rae.es].
2. Para
esto le aprovechó salir en la noche oscura, que es la privación de todos
los gustos y mortificación de todos los apetitos.
2b.
Estando ya su casa sosegada, conviene a saber, la casa de todos los
apetitos, ya sosegada por el vencimiento y adormecimiento de todos ellos.
2c. Hasta
que los apetitos se adormezcan no sale el alma a la verdadera libertad, a gozar
de la unión con el amado.
Fin del
libro primero.

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