martes, 5 de mayo de 2020

Prólogo a Subida al Monte Carmelo. 01.

Prólogo.
1.Son tantas y tan profundas las tinieblas y trabajos, así espirituales como temporales, por que ordinariamente suelen pasar las dichosas almas para poder llegar a este alto estado de perfección, que ni basta ciencia humana para entender, ni experiencia para lo saber decir: porque solo el que por ello pasa sabrá sentir, mas no decir.
3a. Por mucha necesidad que tienen muchas almas; las cuales, comenzando el camino de la virtud, y queriéndolas Nuestro Señor poner en esta noche oscura para que por ella pasen a la divina unión, ellas no pasan delante; a veces, por no querer entrar o dejarse entrar en ella.
3b. Aunque es verdad que Dios las lleva – que puede llevarlas sin ellas –, no se dejan ellas llevar.
3c. Hay almas que, en vez de dejarse [conseguir, permitir, no impedir, rae.es] a Dios y ayudarse, antes estorban a Dios por su indiscreto obrar y repugnan, hechas semejantes a los niños que, queriendo sus madres llevarlos en brazos, ellos van pateando y llorando, porfiando [importunar repetidamente con el fin de conseguir un propósito, rae.es]   por ser ellos por su pie, para que no se pueda andar nada.
4ª. A los principiantes como a los aprovechados, con su ayuda daremos doctrina y avisos, para que sepan entender o, a lo menos, dejarse llevar de Dios.
4b. Acaecerá que lleve Dios a una alma por un altísimo camino de oscura contemplación y sequedad […] encuentre quien le diga, como los consoladores de Job (2, 11-13) o que es melancolía, o desconsuelo, o condición, o que podrá ser alguna malicia oculta suya, y que por eso le ha dejado Dios; y así, luego suelen juzgar 

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