9a. De mi alma en el más profundo centro.
9b. En la sustancia del alma, donde ni el
centro del sentido ni el demonio puede llegar, pasa esta fiesta del Espíritu
Santo.
9c. Tanto más segura, sustancial y deleitable
cuanto más interior ella es.
9d. Cuanto más interior es, es más pura.
9e. Cuando hay más de pureza, tanto más
abundante y frecuente y generalmente se comunica Dios.
9f. Es tanto más el deleite y el gozar del
alma y del espíritu, porque es Dios el obrero de todo, sin que el alma haya de
suyo nada.
9g. Por cuanto el alma no puede obrar de suyo
nada si no es por el sentido corporal, ayudada de él, del cual en este caso
está ella muy libre y lejos.
9h. Su negocio es ya solo recibir de Dios, el
cual solo puede en el fondo del alma, sin ayuda de los sentidos, hacer obra y
mover al alma a ella.
9i. Todos los movimientos de tal alma son
divinos.
9j. Aunque son suyos, de ella lo son porque
los hace Dios en ella con ella, que da su voluntad y consentimiento.
9k. Porque decir hiere en el más profundo
centro de su alma da a entender que tiene el alma otros centros no más
profundos, conviene advertir sea esto.
10a. Cuanto a lo primero, es a saber, que el
alma, en cuanto espíritu, no tiene alto y bajo, y más profundo, y menos
profundo en su ser, como tienen los cuerpos comunicativos.
10b. En ella no hay partes, no tiene más
diferencia dentro que fuera.
10c. Toda ella es de una manera, y no tiene
centro de todo y menos hondo cuantitativo.
10d. No puede estar en una parte más
ilustrada[1]
que en otra, como los cuerpos físicos.
10e. Sino todo en una manera en más o menos,
como el aire, que todo está de una manera ilustrado y no ilustrado en más o
menos.
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