5a. Y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.
5b. Llama aquí al Esposo al alma tortolica,
porque en este caso de buscar al Esposo ha sido como la tórtola cuando no
hallaba al consorte que deseaba.
5c. De la tórtola se dice que, cuando no
halla a su consorte, ni se asienta en ramo verde, ni bebe el agua clara ni fría,
ni se pone debajo de la sombra, ni se junta con otra compañía; pero en
juntándose con él, ya goza de todo esto.
5d. Todas estas propiedades tiene el alma, y
es necesario que las tenga para haber de llegar a esta unión y junta del Esposo
Hijo de Dios.
5e. Con tanto amor y solicitud le conviene
andar, que no asiente el pie del apetito en ramo verde de algún deleite, ni
quiera beber el agua clara de alguna honra y gloria del mundo.
5f. Ni la quiera gustar fría de algún
refrigerio o consuelo temporal, ni se quiera poner debajo de la sombra de algún
favor y amparo de criaturas.
5g. No queriendo reposar nada en nada ni acompañarse
de otras aficiones.
5h. Gimiendo por la soledad de todas las
cosas hasta hallar a su esposo en cumplida satisfacción.
6a. Porque esta tal alma, antes que llegase a
este alto estado, anduvo con grande amor buscando a su Amado, no satisfaciendo
de cosa sin él.
6b. Canta aquí el mismo Esposo el fin de sus
fatigas y el cumplimiento de los deseos de ella.
6d. Diciendo que ya la tortolica al socio
deseado en las riberas verdes ha hallado.
6e. Que es tanto como decir: ya el alma
esposa se sienta en ramo verde, deleitándose en su Amado.
6f. Ya bebe el agua clara de muy alta
contemplación y sabiduría de Dios y fría de refrigerio y regalo que tiene en
Dios.
6g. Se pone debajo de la sombra de su amparo
y favor, que tanto ella había deseado.
6h. Donde es consolada, apacentada y
refeccionada sabrosa y divinamente, según ella de ello se alegra en los
Cantares, diciendo:
6i. Cantar de los cantares 2, 3: Debajo de la
sombra de aquel que había deseado, me senté, y su fruto es dulce a mi garganta.
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