jueves, 23 de diciembre de 2021

Cántico espiritual. Canción 34, 5-6. El alma enamorada de Dios solo es feliz cuando en los brazos de Dios descansa.

 


5a. Y ya la tortolica

al socio deseado

en las riberas verdes ha hallado.

5b. Llama aquí al Esposo al alma tortolica, porque en este caso de buscar al Esposo ha sido como la tórtola cuando no hallaba al consorte que deseaba.

5c. De la tórtola se dice que, cuando no halla a su consorte, ni se asienta en ramo verde, ni bebe el agua clara ni fría, ni se pone debajo de la sombra, ni se junta con otra compañía; pero en juntándose con él, ya goza de todo esto.

5d. Todas estas propiedades tiene el alma, y es necesario que las tenga para haber de llegar a esta unión y junta del Esposo Hijo de Dios.

5e. Con tanto amor y solicitud le conviene andar, que no asiente el pie del apetito en ramo verde de algún deleite, ni quiera beber el agua clara de alguna honra y gloria del mundo.

5f. Ni la quiera gustar fría de algún refrigerio o consuelo temporal, ni se quiera poner debajo de la sombra de algún favor y amparo de criaturas.

5g. No queriendo reposar nada en nada ni acompañarse de otras aficiones.

5h. Gimiendo por la soledad de todas las cosas hasta hallar a su esposo en cumplida satisfacción.

6a. Porque esta tal alma, antes que llegase a este alto estado, anduvo con grande amor buscando a su Amado, no satisfaciendo de cosa sin él.

6b. Canta aquí el mismo Esposo el fin de sus fatigas y el cumplimiento de los deseos de ella.

6d. Diciendo que ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado.

6e. Que es tanto como decir: ya el alma esposa se sienta en ramo verde, deleitándose en su Amado.

6f. Ya bebe el agua clara de muy alta contemplación y sabiduría de Dios y fría de refrigerio y regalo que tiene en Dios.

6g. Se pone debajo de la sombra de su amparo y favor, que tanto ella había deseado.

6h. Donde es consolada, apacentada y refeccionada sabrosa y divinamente, según ella de ello se alegra en los Cantares, diciendo:

6i. Cantar de los cantares 2, 3: Debajo de la sombra de aquel que había deseado, me senté, y su fruto es dulce a mi garganta.

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