3a. Mi alma se ha empleado.
3b. Da a entender la entrega que hizo al
Amado de sí en aquella unión de amor.
3c. Donde quedó ya su alma con todas sus
potencias, entendimiento, voluntad, memoria, dedicada y mancipada al servicio
de él.
3d. Empleando el entendimiento en entender
las cosas que son más de su servicio para hacerlas.
3e. Su voluntad en amar todo lo que a Dios
agrada y en todas aficionar la voluntad a Dios, y la memoria y el cuidado de lo
que es de su servicio y lo que más le ha de agradar.
4a. Y todo mi caudal en su servicio.
4b. Por todo su caudal entiende aquí todo lo
que pertenece a la parte sensitiva del alma.
4c. En la cual parte sensitiva se incluye el
cuerpo con todos sus sentidos y potencias, así interiores como exteriores y
toda la habilidad natural, conviene a saber:
4d. Las cuatro pasiones, los apetitos
naturales y el demás caudal del alma, todo lo cual dice que está ya empleado en
servicio de su Amado, también la parte racional y espiritual del alma.
4e. El cuerpo ya le trata según Dios.
4f. Los sentidos interiores y exteriores rige
y gobierna enderezando a él las operaciones de ellos.
4g. Las cuatro pasiones del alma todas las tiene
ceñidas también a Dios.
4h. No se goza sino de Dios, ni tiene
esperanza en otra cosa que en Dios, ni teme sino a Dios, ni se duele sino según
Dios.
4i. Todos sus apetitos y cuidados van solo a
Dios.
5a. Todo este caudal de tal manera está ya
empleado y enderezado a Dios que, aun sin advertencia del alma, todas las
partes que habemos dicho de este caudal, en los primeros movimientos se
inclinan a obrar en Dios y por Dios.
5b. El entendimiento, la voluntad y memoria
se van luego a Dios.
5c. La esperanza, el gozo y todo el caudal de
prima instancia se inclina a Dios.
5d. Aunque no advierta el alma que obra por
Dios.
5e. Esta tal alma muy frecuentemente obra por
Dios, y entiende en él y en sus cosas sin pensar ni acordarse de que lo hace
por él.
5f. El uso y el hábito que en tal manera de proceder
tiene ya le hace carecer de la advertencia y cuidado y aun de los actos
fervorosos que a los principios del obrar solía tener.
5g. Y porque ya está todo este caudal empleado
en Dios de la manera dicha, de necesidad ha de tener el alma también lo que
dice en el verso siguiente.
6a. Ya no guardo ganado.
6b. Ya no me ando tras mis gustos y apetitos,
porque, habiéndolos puesto en Dios y dado a él, ya no los apacienta ni guarda
para sí el alma.
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