Canción 24.
Esposa.
Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos coronado.
Declaración:
2a. En las dos canciones pasadas ha cantado
el alma esposa las gracias y grandezas de su Amado el Hijo de Dios.
2b. En esta no solo la va prosiguiendo, mas también
canta el feliz y alto estado en que se ve puesta y la seguridad de él.
2c. Y las riquezas de dones y virtudes con
que se ve dotada y arreada en el tálamo de su Esposo, porque dice estar ya ella
en unión con Dios, teniendo ya las virtudes en fortaleza.
2d. Tiene ya perfección de amor.
2e. Tiene paz espiritual cumplida y toda ella
está enriquecida y hermoseada con dones y virtudes, como se puede en esta vida
poseer y gozar.
2f. Lo primero que canta es el deleite que
goza en la unión del Amado, diciendo: Nuestro lecho florido.
3a. Este lecho del alma es el Esposo, Hijo de
Dios, el cual está florido para el alma.
3b. Estando ella ya unida y recostada en él,
hecha esposa, se le comunica el pecho y el amor del Amado.
3c. Lo cual es comunicársele la sabiduría y
secretos y gracias, y virtudes, y dones de Dios.
3d. Con los cuales está ella tan hermoseada y
rica y llena de deleites, que le parece estar en un lecho de variedad de suaves
flores divinas, que con su toque la deleitan y con su olor la recrean.
3e. Llama ella muy propiamente a esta junta
de amor con Dios lecho florido.
3f. Así le llama la esposa hablando con el
Esposo en los cantares diciendo: Lectulus noster floridus, esto es, Nuestro
lecho florido.
3g. Cantar de los cantares 1, 16: “¡Qué bello
eres, amado mío, cuán deleitoso! ¡Y nuestro lecho es frondoso!”
3h. Y llámale nuestro porque unas mismas
virtudes y un mismo amor, conviene a saber, del Amado soy ya entrambos; y un
mismo deleite el de entrambos, según aquello que dice el Espíritu santo en los
Proverbios.
3i. Proverbios 8, 31: Mis deleites son con
los hijos de los hombres.
3j. Llámale también florido, porque en este
estado están ya las virtudes en el alma perfectas y heroicas.
3k. Lo cual aún no había podido ser hasta que
el lecho estuviese florido en perfecta unión con Dios.
3l. Y así, canta luego lo segundo en el verso
siguiente, diciendo: De cuevas de leones ensalzado.

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